La banda y los rodillos mueven mercancía horizontalmente y, en muchos proyectos, cualquiera de los dos sirve. La elección suele volverse obvia cuando se responden con honestidad cuatro preguntas.
Pregunta 1 — ¿el producto se sostiene solo?
Los transportadores de rodillos necesitan una cara inferior rígida, plana y con cierto peso. Bolsas, bandejas, piezas pequeñas y productos con base blanda o irregular necesitan banda, que sostiene toda la huella de forma continua.
Pregunta 2 — ¿los productos se acumularán?
Ambos pueden acumular, pero de forma distinta. Los rodillos acumulan de forma natural con baja contrapresión y son económicos de zonificar mecánicamente. Las bandas necesitan rodillos de acumulación o tramos de deslizamiento. Para largos tramos de amortiguación, el rodillo suele ser la opción más económica.
Pregunta 3 — ¿el recorrido gira o sube?
Las curvas de rodillos son simples y fiables; las de banda necesitan rodillos cónicos o banda curva. Las pendientes favorecen la banda: puede subir 15–20° con superficie nervada o rugosa, mientras los rodillos suelen requerir una bajada motorizada o por gravedad.
Pregunta 4 — ¿cómo es el mantenimiento?
Los rodillos tienen muchos rodamientos pero ninguna banda que guiar, por lo que toleran bien la desalineación y los ambientes sucios. Las bandas tienen un ajuste de guiado que vigilar y una banda que acaba sustituyéndose, pero muchas menos piezas de desgaste.
En la práctica muchas líneas usan ambos: rodillos para transportar y amortiguar cajas, banda donde el producto es pequeño, blando o debe mantenerse en posición. Compartir un sistema de bastidor simplifica la interfaz.